Aerotermia vs. caldera de gas: comparativa de precios y ahorro en 2026
Actualizado el 2/2/2026 · 8 min de lectura

Cambiar una caldera de gas o gasoil por un sistema de aerotermia es una de las decisiones que más dudas genera a la hora de renovar la climatización de una vivienda: la inversión inicial es más alta, pero el consumo energético a largo plazo suele ser menor. En este artículo comparamos ambos sistemas con cifras orientativas para que puedas valorar tu caso concreto.
Coste de instalación: aerotermia frente a caldera de gas
Sustituir una caldera de gas por otra caldera de gas de similar potencia suele costar entre 1.500 y 3.000 €, instalación incluida, si no hay que tocar el resto de la instalación de calefacción. Instalar un sistema de aerotermia para una vivienda de tamaño medio, en cambio, se mueve habitualmente entre 6.000 y 14.000 €, dependiendo de la superficie a climatizar y de si hay que adaptar el sistema de emisión de calor (radiadores o suelo radiante).
La diferencia de precio inicial es real y significativa, pero no cuenta toda la historia: hay que sumarle el coste de mantenimiento y, sobre todo, el consumo energético de cada sistema durante los 15-20 años de vida útil que se espera de una instalación de climatización.
Consumo y ahorro en la factura energética
Una caldera de gas convencional tiene un rendimiento cercano al 90-95% (por cada kWh de gas consumido, produce algo menos de un kWh de calor útil). Un equipo de aerotermia, en cambio, tiene un rendimiento (COP) que suele situarse entre 3 y 4 en condiciones favorables: por cada kWh eléctrico consumido, puede producir entre 3 y 4 kWh de energía térmica, porque la mayor parte de la energía procede del aire exterior, no de la red eléctrica.
Esto significa que, aunque el precio del kWh eléctrico sea más alto que el del kWh de gas, el consumo real necesario para producir la misma cantidad de calor es mucho menor con aerotermia. En la práctica, muchas viviendas que cambian de gas a aerotermia con un sistema de emisión adecuado (suelo radiante o radiadores de baja temperatura) reducen su gasto anual en climatización, aunque la cifra exacta depende del precio contratado de cada energía y del aislamiento del edificio.
Cuándo compensa cambiar de caldera de gas a aerotermia
El cambio suele compensar especialmente en estos casos: cuando la caldera actual está al final de su vida útil y hay que sustituirla de todos modos, cuando la vivienda tiene o va a tener suelo radiante (el sistema de emisión donde la aerotermia rinde mejor), cuando existen ayudas o subvenciones vigentes que reducen la inversión inicial, y cuando se combina con una instalación de placas solares que reduce el coste del consumo eléctrico del equipo.
También tiene sentido en viviendas de obra nueva o en reformas integrales, donde el coste adicional de instalar aerotermia desde el principio (en lugar de una caldera de gas y su correspondiente acometida) es proporcionalmente menor que en una sustitución aislada.
Casos en los que la caldera de gas puede seguir teniendo sentido
Si la caldera actual es relativamente nueva y funciona bien, sustituirla antes de tiempo rara vez compensa solo por el ahorro energético: el plazo de amortización se alarga. En viviendas con radiadores de alta temperatura muy antiguos que no se van a cambiar, el rendimiento de la aerotermia se reduce sensiblemente, lo que estrecha la diferencia de consumo frente al gas.
En zonas con tarifas de gas natural muy competitivas o en comunidades de vecinos donde la instalación de la unidad exterior es complicada por normativa o falta de espacio, la caldera de gas centralizada puede seguir siendo, hoy por hoy, la opción más práctica.
Ayudas y subvenciones para el cambio a aerotermia
Periódicamente existen programas de ayudas estatales y autonómicos para la sustitución de sistemas de calefacción por otros más eficientes, entre ellos la aerotermia, dentro de planes de rehabilitación energética de viviendas. Las cuantías, requisitos y plazos de solicitud cambian con cada convocatoria, por lo que conviene consultar el estado vigente de estas ayudas en el momento de presupuestar el cambio, ya que pueden reducir de forma notable la inversión inicial necesaria.
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